Ya es invierno, por fin.
De cara a un partido de fútbol no muy importante para mi equipo, pero muy significativo para mí. Llego diez minutos temprano, reafirmando la importancia y con la finalidad de prepararme física y mentalmente.
En el vestuario retiro todos los elementos de la mochila. Está todo limpio, las medias; pantalones y camiseta. Las vendas no están limpias pero si enrolladas desde anoche.
Una vez vestido salgo a la cancha para estirar y calentar el cuerpo, aun es temprano y hace bastante frió.
En los primeros movimientos siento algo raro en las piernas, continúo con unos trotes leves dándole tiempo a la entrada en calor. Tras unos minutos las piernas continuaban pesadas por lo que intento flexionar los músculos para distender y oxigenar debidamente.
Me lanzo a una carrera par comprobar la reacción del cuerpo, y el andar se hizo dificultoso y lento, las piernas estaban tan pesadas que miro hacia abajo como buscando una explicación, tan confuso era todo que creí no ver mis piernas.
Cierro los ojos y respiro a conciencia, con mayor tranquilidad me dispongo a ver todo de nuevo, abro los ojos y todo es peor. Mis piernas están bajo el agua, hay agua en todas las canchas, no hay nadie más solo los arcos cubiertos hasta un metro por el agua que en realidad se ve como un gran lago. Doy decenas de giros, como un can siguiendo su cola, intento explicar lo que no se como entender, pues es tan insólito, increíble, no me esta pasando; tan fría es el agua que se alza hasta los muslos de mis piernas, no dejo de temblar y busco algo que me dé una referencia de lo que me está pasando.
Me acerco al arco más cercano, es el único que tiene red, y el agua que lo rodea es un tanto más clara, incluso se pueden ver las áreas que lo contienen.
Me paro debajo de los tres palos mirando de frente el campo de juego totalmente inundado; y con la mirada fija a un punto en el horizonte, ese punto daba exactamente en el centro del arco contrario, se ve tan blanco en contraste con el cielo celeste.
No pierdo nunca de vista al punto blanco, incluso con el tiempo lo percibo cada vez más grande, es más, en detalles parece girar sobre su eje, perece una pelota que gira y se acerca lentamente.
Ya estoy seguro de que es una pelota de fútbol que viaja por la cancha.
Miro de nuevo hacia los lados y nada a cambiado, el cielo celeste y un sol tenue y el balón blanco acercándose de apoco.
El tiempo es suficiente como para posicionarme correctamente y detener el fútbol sin problemas. Me pregunto si debo rechazarla o tomarla con las manos, es decir, podría dejar que se detenga con la red pero aunque no estoy jugando está dentro de mi ser no permitir que la pelota entre en el arco que estoy ocupando, y si la rechazo tal ves no pueda encontrarla debajo de tanta agua.
Extiendo los brazos y ensayo el salto que tengo que hacer para no perder esa pelota; avanza y gira levemente, la imagen es hermosa, y yo estoy completamente listo.
El fútbol llega y yo salto en tiempo y altura justa, siento la pelota llegar a mis manos. La atrapo exitosamente y la contengo contra el pecho mientras me preparo para la caída. Sabia lo que se siente al caer pues de niño practicábamos las voladas en el río o en las piletas.
En el mismo respiro aseguro el balón con fuerza, no querría perderlo después de tan brillante atrapada.
Siento el golpe en cada centímetro de mi cuerpo, el dolor se propaga desde abajo hacia el resto y se dirige a mi garganta, la boca se me abre sola y grito fuerte. Me revuelco y de pronto siento la tierra seca en el rostro.
Escucho profundamente un silbatazo largo y extremadamente fuerte. Abro los ojos y todos alrededor me observan atónitos, incluso los del equipo contrario. El arquero de mi equipo me fulmina con la mirada.
Observo la situación desde lejos como si me hubiese separado del cuerpo, y drásticamente estaba ahí tirado en el piso con el fútbol en las manos.
Una voz lejana me destruye como ultima estocada, PENAL!!!. elhippie
De cara a un partido de fútbol no muy importante para mi equipo, pero muy significativo para mí. Llego diez minutos temprano, reafirmando la importancia y con la finalidad de prepararme física y mentalmente.
En el vestuario retiro todos los elementos de la mochila. Está todo limpio, las medias; pantalones y camiseta. Las vendas no están limpias pero si enrolladas desde anoche.
Una vez vestido salgo a la cancha para estirar y calentar el cuerpo, aun es temprano y hace bastante frió.
En los primeros movimientos siento algo raro en las piernas, continúo con unos trotes leves dándole tiempo a la entrada en calor. Tras unos minutos las piernas continuaban pesadas por lo que intento flexionar los músculos para distender y oxigenar debidamente.
Me lanzo a una carrera par comprobar la reacción del cuerpo, y el andar se hizo dificultoso y lento, las piernas estaban tan pesadas que miro hacia abajo como buscando una explicación, tan confuso era todo que creí no ver mis piernas.
Cierro los ojos y respiro a conciencia, con mayor tranquilidad me dispongo a ver todo de nuevo, abro los ojos y todo es peor. Mis piernas están bajo el agua, hay agua en todas las canchas, no hay nadie más solo los arcos cubiertos hasta un metro por el agua que en realidad se ve como un gran lago. Doy decenas de giros, como un can siguiendo su cola, intento explicar lo que no se como entender, pues es tan insólito, increíble, no me esta pasando; tan fría es el agua que se alza hasta los muslos de mis piernas, no dejo de temblar y busco algo que me dé una referencia de lo que me está pasando.
Me acerco al arco más cercano, es el único que tiene red, y el agua que lo rodea es un tanto más clara, incluso se pueden ver las áreas que lo contienen.
Me paro debajo de los tres palos mirando de frente el campo de juego totalmente inundado; y con la mirada fija a un punto en el horizonte, ese punto daba exactamente en el centro del arco contrario, se ve tan blanco en contraste con el cielo celeste.
No pierdo nunca de vista al punto blanco, incluso con el tiempo lo percibo cada vez más grande, es más, en detalles parece girar sobre su eje, perece una pelota que gira y se acerca lentamente.
Ya estoy seguro de que es una pelota de fútbol que viaja por la cancha.
Miro de nuevo hacia los lados y nada a cambiado, el cielo celeste y un sol tenue y el balón blanco acercándose de apoco.
El tiempo es suficiente como para posicionarme correctamente y detener el fútbol sin problemas. Me pregunto si debo rechazarla o tomarla con las manos, es decir, podría dejar que se detenga con la red pero aunque no estoy jugando está dentro de mi ser no permitir que la pelota entre en el arco que estoy ocupando, y si la rechazo tal ves no pueda encontrarla debajo de tanta agua.
Extiendo los brazos y ensayo el salto que tengo que hacer para no perder esa pelota; avanza y gira levemente, la imagen es hermosa, y yo estoy completamente listo.
El fútbol llega y yo salto en tiempo y altura justa, siento la pelota llegar a mis manos. La atrapo exitosamente y la contengo contra el pecho mientras me preparo para la caída. Sabia lo que se siente al caer pues de niño practicábamos las voladas en el río o en las piletas.
En el mismo respiro aseguro el balón con fuerza, no querría perderlo después de tan brillante atrapada.
Siento el golpe en cada centímetro de mi cuerpo, el dolor se propaga desde abajo hacia el resto y se dirige a mi garganta, la boca se me abre sola y grito fuerte. Me revuelco y de pronto siento la tierra seca en el rostro.
Escucho profundamente un silbatazo largo y extremadamente fuerte. Abro los ojos y todos alrededor me observan atónitos, incluso los del equipo contrario. El arquero de mi equipo me fulmina con la mirada.
Observo la situación desde lejos como si me hubiese separado del cuerpo, y drásticamente estaba ahí tirado en el piso con el fútbol en las manos.
Una voz lejana me destruye como ultima estocada, PENAL!!!. elhippie


1 comentarios:
hola, hasta este momento no habia podido escribir sobre el fútbol, deporte que me apaciona. Espero les agrade leerlo, y porfa comenten, critiquen, yo me hago cargo de los gastos. saludos y gracias por seguir mi blog.
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