A lo lejos oigo ese sonido frágil, que imagino son gritos de felicidad de un niño o más.
Me sugiero una escena muy paternal, tres niños jugando con su tío en el patio de la casa, el juego es un tanto bruto, y a ellos les encanta. Una de las madres advierte a los niños por la rudeza del juego.
Los niños saltan encima del tío, desoyen las voces ajenas al grupo que participa de la actividad propuesta por el tío. no pasan más de unos minutos y uno de los niños cae por detrás de la espalda del mayor, el llanto es alarmante. La culpa y los miedos se juntan en la reacción del tío frente al reto furioso de la madre. El juego era sano y el accidente previsible, pero al llegar el padre del accidentado, hermano del tío, se transforma en una perfecta situación para descargar la tensión social, que sufren todos. Y broncas pasadas llenan los insultos y las agresiones.
Los mayores seguramente para navidad habrán olvidado todo.


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